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La sal que consumimos en casa contiene parte del plástico que flota en el mar

 

Realizado con el patrocinio de la Consejería de Sanidad y Políticas Sociales de la Junta de Extremadura
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La sal que consumimos en casa contiene parte del plástico que flota en el mar

12/09/2017 | Unión de Consumidores de Extremadura

 

 

La advertencia es muy clara: la sal de mesa marina contiene ya microplásticos, como una de las consecuencia de tirar a diario miles de toneladas de plástico al mar. Consecuencias como las que acaba de observar un estudio español. Un equipo de científicos del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Alicante ha detectado que los restos de plásticos han comenzado a llegar a las casas contenidos en la sal común que se adquiere en los supermercados, tal como publica la revista «Scientific reports» en su último número, según recoge Efe.

Las Salinas costeras emplean un técnica casi milenaria para conseguir su producto: toman agua de mar, la embalsan en espacios poco profundos y dejan que el sol y el viento hagan el trabajo restante, evaporando el agua y permitiendo que la sal cristalice. La contaminación por plásticos es relativamente reciente en el planeta (la mayoría de estos compuestos comenzó a fabricarse en el último siglo), pero se calcula que cada año llegan al mar entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas lo que convierte a los océanos en el mayor vertedero de este tipo de basura.

Tres investigadores del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Alicante describen en el último número de la revista «Scientific reports», del grupo «Nature», otro efecto menos conocido: los plásticos se han colado ya en la sal que producen las Salinas marinas y que llega a la mesa de los consumidores. Los autores de este trabajo analizaron entre septiembre de 2016 y junio de este año sales producidas por salinas de emplazamientos representativos de todas las costas españolas y su conclusión es clara: todas ellas contienen plástico en diferentes concentraciones, que van de 60 a 280 micropartículas por kilo de sal.

El trabajo está liderado en Alicante por María Íñiguez, Juan Conesa y Andrés Fullana y considera que si se respeta la ingesta máxima de sal que recomienda la OMS (5 gramos diarios, como mucho), el consumidor español come cada año una cantidad teórica de 510 micropartículas. Esa cantidad no es alta, añaden, puesto que en otros alimentos marinos se han detectado concentraciones mucho mayores (un solo mejillón, apuntan, puede tener hasta 178 microfibras de plástico). Sin embargo, el estudio alerta de este problema porque los plásticos tardan siglos, incluso milenios, en degradarse de forma natural.

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