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Golosinas a precio de ternera

 

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Golosinas a precio de ternera

01/09/2017 | Unión de Consumidores de Extremadura

 

 

Las golosinas son una tentación a la que pocos se resisten. De mil formas, atractivos colores, gustosos sabores, hacen que tanto niños como mayores se vean atraídos por ellas. Sin embargo, las golosinas son “calorías vacías”, con un valor nutritivo casi nulo. Están compuestas básicamente por azúcares simples (fructosa, glucosa y sacarosa) de rápida asimilación, aditivos y colorantes artificiales para obtener los llamativos colores, con un objetivo fundamental, que no es otro que atraer la atención de los más pequeños.

En España existe muy poca o nada de información acerca de las "chucherías", como son conocidas las golosinas habitualmente. Teniendo en cuenta que en la actualidad se han convertido en una parte importante de la dieta infantil, resulta preocupante que no se hagan estudios precisos sobre sus componentes y sus efectos en la salud. Según la directora del Instituto de Nutrición y Bromatología del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en estos momentos existe una legislación que, lo mismo que ocurre con otros alimentos, no permite que las golosinas tengan ningún aditivo perjudicial para los consumidores. Sin embargo, sí son perjudiciales en el sentido de que no aportan nada al organismo y en el momento en el que se aumenta su consumo se diluye el resto de ingestas en el niño y por tanto de los nutrientes que necesita.

De ocasional a diario
Todo es bueno si se toma en su justa medida; sin embargo los niños ante este producto no tienen freno. Las golosinas son para muchos niños de fácil acceso, tomándolas habitualmente, son un alimento más de su dieta diaria. Aunque es difícil negarle un caramelo a un niño, los padres deben tener en cuenta que un abuso de estos productos puede perjudicar su crecimiento.

Endocrinos y pediatras coinciden en que no hay que prohibir las golosinas, pero sí ser estrictos a la hora de su consentimiento. Casi la mitad de los niños españoles toma golosinas al menos una vez por semana, y uno de cada tres consume a lo largo del día dulces o chucherías, según datos obtenidos de un estudio de la Sociedad Andaluza de Pediatría. Así, bajo la atractiva apariencia de una golosina se esconden sustancias con calorías vacías que nada aportan al organismo.

Atención a los colorantes
La Organización Mundial de la Salud (OMS) puntualiza que entre los colorantes autorizados hay un grupo llamados "azoicos" que pueden producir reacciones adversas en individuos predispuestos. En concreto, son capaces de desencadenar asma en personas con este problema. Es por ello que los especialistas se muestran rotundos: las golosinas no tienen ninguna ventaja para el organismo, o lo que es lo mismo, no aportan nutrientes interesantes a nuestro cuerpo, de ahí que no sea recomendable su consumo.

Sin embargo, la satisfacción que siente un niño cuando se ve recompensado con ellas es una realidad incuestionable. Y es en este punto donde entra en juego el factor psicológico. Para la mayoría de los especialistas, la clave está en moderar la frecuencia de consumo.

Su consumo frecuente puede generar obesidad y caries
En nuestra boca existen bacterias que transforman en unos 20 minutos ciertos azúcares (principalmente, sacarosa) en ácidos, que se mezclan con la saliva y las partículas de comida en la boca formando una placa que se adhiere al esmalte, atacándolo y produciendo la caries. Tras consumir estas y otras chucherías, aun en pequeñas cantidades, conviene cepillar los dientes para eliminar los restos de azúcares de la boca, ya que el riesgo de caries no depende de la cantidad de azúcar consumido sino de la frecuencia de su ingesta.

Las golosinas están constituidas principalmente por azúcares simples (glucosa, fructosa y sacarosa), fuente de energía de rápida asimilación. Estos azúcares, al metabolizarse en nuestro organismo se transforman en glucosa que es absorbida en el intestino, de donde pasa al hígado; allí se transforma en glucógeno y se almacena como reserva energética hasta una cantidad máxima de 100 gramos en el hígado y 200 gramos en los músculos. Si la cantidad de azúcares ingerida es tal que se sobrepasan los límites de almacenamiento de glucógeno, el exceso de glucosa en sangre se transforma en grasa en el tejido adiposo, constituyendo una forma de reserva energética a largo plazo.

La obesidad en la edad infantil es particularmente desaconsejable, porque en esta etapa se produce un aumento del número de células de este tejido graso, relacionado con la ingesta de energía.

Si el aumento de células grasas es alto, supone un estadío inicial de obesidad difícil de revertir, ya que se necesitaría una restricción calórica (que podría afectar al crecimiento del adolescente) para compensar ese aumento de peso.

En la mayoría de las golosinas, la proteína se presenta en forma de gelatina, que se caracteriza por una composición incompleta en aminoácidos ya que no aporta las cantidades necesarias de algunos esenciales: metionina, lisina y triptófano. No se las debe considerar, por tanto, como productos que aportan proteína.

A pesar de que no haya normativa referente a esta cuestión, las de gran tamaño suponen un riesgo para los niños pequeños, ya que debido a su textura gomosa se mastican con dificultad, lo que puede provocar atragantamientos que podrían desembocar en asfixia.

El precio, un valor a tener en cuenta
España consumió 17,5 euros por persona y año en golosinas, según los datos de Alimarket. Si lo comparamos con el consumo anual de otro tipo de alimentos, teniendo en cuenta los datos publicados por el Ministerio de Alimentación, los españoles nos gastamos más en golosinas al año que en arroz, legumbres y pasta.

El kilo de golosinas envasadas cuesta entre 5 y 12 euros, unos 7 € de media, es decir, más que cualquier fruta, verdura o legumbres, pero también más que el pollo, el cerdo y determinadas piezas de la ternera.

En definitiva, y en vista de la nula relación entre su coste y los beneficios nutricionales que aporta, las golosinas deben ser un elemento absolutamente excepcional en la dieta.

 

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