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Los hábitos de consumo de los extremeños

 

Realizado con el patrocinio de la Consejería de Sanidad y Políticas Sociales de la Junta de Extremadura
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Los hábitos de consumo de los extremeños

15/03/2017 | Unión de Consumidores de Extremadura

 

 

Hoy, 15 de Marzo, celebramos el Día Mundial de los Derechos del Consumidor, conmemorando el discurso que Kennedy ofreció al congreso de los Estados Unidos en 1962, y en el que se habló por primera vez de que los ciudadanos, como consumidores, merecemos una protección. Para conmemorar esta celebración y determinar cómo han cambiado los hábitos de consumo de los extremeños con la crisis económica que aún padecemos, hemos elaborado nuestro “I Barómetro de Hábitos de Consumo”, basado en los resultados de casi 1.000 encuestas personales realizadas a pie de calle.

Unidad familiar.
En primer lugar, hemos observado que la media de miembros que conviven habitualmente en el domicilio familiar de un extremeño es de 3 personas, aunque un 10% vive solo. Las cifras de paro mejoran poco a poco en nuestra región, y a así lo manifiestan el 51% de los encuestados, al determinar qué en sus hogares no hay ningún familiar en desempleo.  

Préstamos y financiaciones.
Para baremar la situación económica de cualquier familia, lo primero que debemos saber es si tiene algún mecanismo de financiación. En este sentido, la mitad de los extremeños encuestados manifiestan que no tienen ninguna financiación, frente al 41 % que dicen tener una hipoteca, de estos él 11% tienes además otras financiaciones, existiendo un 9% que tiene algún préstamo personal o tarjeta de crédito. No obstante, y como era previsible, la situación varía mucho en función de la edad. Así, sólo uno de cada cinco de entre los más jóvenes y los de más de 65 años de edad son titulares de un préstamo hipotecario; en cambio, los que tienen entre 46 y 65 años el porcentaje llega al 45% y se dispara hasta el 59% quienes están entre los 31 y 45 años.

La compra más a menudo.
Por otra parte, parece que se acabó la imagen de esas familias que a primeros de mes salían de los hipermercados con el carro hasta arriba (sólo lo hace el 5% de los encuestados), pues más de la mitad de los extremeños (56%), hace la compra de alimentos varias veces por semana; este hábito es muy positivo para evitar que los alimentos puedan estropearse y tenerlos que tirar, sobre todo, los perecederos, y permite ajustar en mayor medida nuestro presupuesto de alimentación.

Que el uso de las tarjetas es cada vez más frecuente queda demostrado por el hecho de que el 46% de los encuestados prefiere pagar con plástico que con dinero. Aun así, la mayoría, el 53%, sigue pagando en metálico. Y, quizá por enseñanza de la crisis, no llega al 1% quienes usan medios de financiación para pagar sus compras cotidianas. En este aspecto, llama la atención que en las localidades más populosas, el uso de las tarjetas ya supera al metálico (50% frente a 49%). Sin embargo, en el ámbito rural, su utilización está mucho menos extendida, pues poco más del 35% las prefiere frente al metálico.

Medias de ahorro energético.
A pesar de las constantes llamadas al ahorro en energía, nos llama poderosamente la atención que uno de cada cuatro encuestados nos diga que no lleva a cabo ninguna práctica para gastar menos en su hogar. Sin embargo, hay notables diferencias si afinamos un poco: por ejemplo, en el grupo de encuestados que tienen entre 46 y 65 años, un 82% dice que ahorra; sin embargo, en los más mayores, sólo lo hace un 69%. En cuanto a la motivación, la mayoría lo tiene claro: el bolsillo. Así lo manifiestan dos de cada tres encuestados.

El consumidor infiel a su compañía de telefonía.
El cambio de suministrador o proveedor de servicios es cada vez más frecuente en nuestra región, como demuestra que la mitad de los encuestados lo haya hecho alguna vez, fundamentalmente, buscando mejores tarifas o precios. Sin embargo, es llamativo que, de quienes han cambiado, el 73% lo haya hecho de compañía de telefonía; en este caso, dudamos de que todos ellos lo hayan hecho para ahorrar, pues es notorio que uno de los motivos principales para portar nuestra línea es el conseguir un terminal nuevo a precio promocional. Por otra parte, uno de cada tres extremeños que ha cambiado de compañía lo ha hecho en su suministro eléctrico, igual que en sus seguros.

Evidentemente, cuando la crisis merma nuestro poder adquisitivo, lo primero que “cae” son aquellos gastos no esenciales. Así, uno de cada tres encuestados afirma haber dado de baja algún servicio que tenía contratado antes de la crisis. Lo curioso es el concepto de “no esencial” que tenemos, porque muchos de quienes han dado de baja algún servicio, lo ha hecho en el teléfono (38%) y uno de cada cuatro ha dado de baja su seguro de hogar. Asimismo, casi el 30% ha prescindido de la televisión de pago. Por último, y es algo que nos preocupa, el 16% ha dado de baja su seguro del vehículo; confiamos en que sea porque lo han vendido y no han comprado otro, porque supone un riesgo enorme para todos, además de un delito, circular sin seguro obligatorio.

Ahorrar en ocio.
Por otra parte, el ocio ha sido uno de los ámbitos en los que más hemos tenido que ahorrar para salir adelante, tal y como manifiesta más de la mitad de los encuestados (51%), que afirma haber tenido que reducir sus actividades de ocio.

Gastamos menos.
Una de las enseñanzas positivas que debemos obtener de la crisis económica es que debemos ahorrar, ajustar nuestros gastos a nuestra situación económica real; y así declara estar haciéndolo el 57% de los extremeños, que afirman gastar ahora menos que antes de la crisis. Evidentemente, nuestro poder adquisitivo ha disminuido y tenemos menos dinero para gastar, pero si vemos en qué gastamos menos, observamos que lo hacemos en esos gastos “no esenciales” de los que hablábamos antes. Sin embargo, todo este ahorro no va al bolsillo de los extremeños. Sin duda, muchos de nosotros nos hemos visto obligados a ahorrar en determinados servicios o bienes porque nuestro poder adquisitivo ha bajado y, de hecho, mientras que el 57% de los extremeños gasta menos, sólo el 30% dice poder guardar dinero todos los meses, mientras que el 34% no tiene ninguna capacidad para hacer su “colchón”.

Hay poca confianza entre los extremeños en que la crisis haya tocado fondo, pues 2 de cada 3 encuestados creen que aún no lo ha hecho. Sin embargo, esta sensación no es del todo generalizada, pues el ambiente en las localidades más populosas es algo más optimista (“sólo” el 60% cree que no hemos tocado fondo); y si nos ceñimos a las provincias, los cacereños tienen peor ánimo (el 28% es optimista) que los pacenses (el 38% lo es). También por edades hay diferencias muy notables: los más jóvenes tienen mucha más confianza en que lo peor ha pasado (40%) que los más mayores (22%).

De todo lo anterior, de cómo la crisis nos ha afectado y ha cambiado nuestros hábitos y nuestra forma de hacer las cosas, da fe el hecho de que dos de cada tres encuestados afirme que ha cambiado sus hábitos de consumo. Aunque, nuevamente, las respuestas van “por barrios”. Así, mientras que el 70% de las mujeres nos dicen que sí han cambiado su forma de hacer las cosas, en los hombres lo ha hecho sólo el 55%; es más de la mitad de los encuestados, pero 15 puntos menos que en las encuestadas.

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