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Enganchados a la red

 

Realizado con el patrocinio de la Consejería de Sanidad y Políticas Sociales de la Junta de Extremadura
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Enganchados a la red

03/07/2019 | Unión de Consumidores de Extremadura

 

 

El ocio ha cambiado, y mucho, en los últimos años, y la relación de nuestros jóvenes con la red ha ido creciendo hasta convertirse en parte fundamental de su vida, seguramente, de forma excesiva. Tanto es así, que la Estrategia Nacional de Adicciones, aprobada en 2018 por el Gobierno de España, incluía por primera vez las adicciones sin sustancia, como las nuevas tecnologías, los juegos online y los videojuegos, al detectarse que hasta el 18% de los jóvenes de entre 14 y 18 años de nuestro país usa de manera abusiva las nuevas tecnologías.

En esta ocasión, hemos querido comprobar si Extremadura sigue el patrón nacional o si tenemos particularidades propias. Para ello, hemos realizado 1.342 encuestas en colegios e institutos de toda nuestra Comunidad, a jóvenes de quinto y sexto de primaria y de los cuatro cursos de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), siendo sorprendentes muchos de los datos obtenidos.

Destaca sobremanera el hecho de que algo más del 95% de los jóvenes encuestados afirme tener internet en casa. Esta tasa de penetración es incluso superior a la media nacional, que se sitúa en el 85%. Este dato refleja que nuestros niños están creciendo en un mundo digital, sin brecha tecnológica.  

En cuanto al tiempo que están conectados, la mayoría declara entre una y dos horas diarias (40%). Uno de cada tres pasa entre tres y cinco horas cada día navegando en la red, y casi un 10%, más de seis horas. Esto solo demuestra que estos adolescentes viven en este mundo de tecnología digital, y esto le está dando forma a cada aspecto de sus vidas. Pasan mucho más tiempo con la tecnología, que con cualquier otra cosa en su vida.

Una de las formas de relacionarse de nuestros jóvenes es su perfil en redes sociales. De hecho, algo más del 92% afirma tenerlo en alguna plataforma. Por otra parte, hemos constatado el cambio de hábitos en las redes sociales con respecto a los adultos. Si estos usan mayoritariamente Facebook o Twitter para estar conectados en las redes, los jóvenes prefieren, sobre todo, Instagram (casi el 85% de quienes usan redes sociales tiene perfil en esta plataforma), WhatsApp y Youtube; sin embargo, Facebook y Twitter son casi testimoniales. Las plataformas más utilizadas por niños de cuarto y quinto de primaria son Youtube (40%) y WhatsApp (33%).

Los seguidores en redes sociales también son muy importantes para nuestros jóvenes, ya que más de uno de cada cuatro encuestados sigue a más de 500 personas. Es igual de importante el dato de cuántos seguidores tienen en sus perfiles, y es el mismo: el 25% tiene más de 500 seguidores.

Por otra parte, nos sorprende gratamente que tan solo el 15% de los encuestados tenga su perfil público. En función del sexo, es destacable que las chicas valoran más la privacidad en sus redes sociales respecto a los chicos (un 73% de chicas, frente a un 56% chicos)

Es alarmante que uno de cada tres acepte peticiones de amistad de personas que no conocen, y la tendencia es que, cuanto mayor es el joven, con mayor frecuencia lo hace, llegando al 50% en cuarto de la ESO.

La ansiedad de los adolescentes por los ‘me gusta’ y el ‘miedo a perderse algo’
Para casi uno de cada cuatro de nuestros jóvenes sería difícil o muy difícil estar 24 horas sin poder conectarse a la red. Y este porcentaje llega al 33% en cuarto de la ESO. Sin duda, debemos enseñar a nuestros jóvenes que existen mecanismos de comunicación y entretenimiento distintos a internet y que estar 24 horas desconectados no tendría por qué suponer problema alguno.

Pero a pesar de que la mayoría dice que es fácil estar sin internet, creemos que no son conscientes de la  dependencia,  ya que el 62%, reconoce mirar el teléfono móvil aunque no haya recibido ninguna notificación. Este porcentaje, además, va creciendo según avanza la edad, y llega al 81% en cuarto de la ESO.

Al mismo tiempo, al 31% de los encuestados les incomoda no tener el móvil cerca

Ambos datos demuestran la dependencia y seguramente la ansiedad que puede generarles no tener acceso a la red, o restringirles el móvil.

Aunque, la verdad, no creemos que esta incomodidad sea exclusiva de los más jóvenes. Y es que casi uno de cada tres encuestados nos dice que alguien de su familia come o cena con el móvil en la mesa. Sin duda, nuestro ejemplo como padres es fundamental en su desarrollo, y debemos procurar que, al menos los ratos que compartimos a la mesa, sean ratos “desconectados”.

Lo que no podemos negar es que, al menos, lo intentamos, porque al 71% de los jóvenes le han dicho en alguna ocasión que pasa demasiado tiempo con el teléfono móvil. Otra cosa es, evidentemente, que nos hagan caso, pues la práctica totalidad no cambia su conducta por ese motivo. Precisamente esa “dependencia” del móvil lleva a muchos padres (algo más de la mitad) a usarlo como castigo. Seguramente, además de ese sentido punitivo, debería ser más frecuente la costumbre de privar a nuestros hijos de sus teléfonos, pues el 45% de ellos reconocen que hacen un uso excesivo de él, sobre todo en lo referente a redes sociales y WhatsApp.

La gran mayoría (33%), utiliza las redes sociales para pasar el rato, como forma de ocio. Además, son menos activos de lo que podríamos pensar pues “sólo” uno de cada cuatro sube contenidos a sus perfiles de las redes sociales, es decir, que las usan con más frecuencia para mirar la vida de los demás que para exponer la propia. También hemos podido apreciar, que existe una diferencia de casi ocho puntos a favor de las chicas, más propensas a compartir en las redes.

La red nunca olvida.
Lo que sí debe preocuparnos es que el 15% de quienes afirman haber subido contenidos, se ha arrepentido alguna vez de hacerlo, porcentaje que sube hasta el 20% en los cursos superiores de la ESO. No podemos dejar de recordar en este punto la necesidad de hablar con nuestros hijos e inculcarles la conveniencia de mantener su intimidad, y entender que aunque borremos contenido expuesto en las redes, seguirán estando presente.

Uno de los efectos negativos que se suelen achacar a las redes sociales es que distraen a los jóvenes de sus estudios. Y parece que esta afirmación tiene fundamento, pues casi el 21% afirma que consulta sus redes sociales mientras está en clase o estudiando. Es muy curioso, y quizás reflejo del dicho sobre la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio, que mientras que sólo uno de cada cinco reconoce esta distracción en uno mismo, casi el 70% conozca a alguien que sí lo hace. Y, después de todos estos datos, y de certificar que la práctica totalidad de los jóvenes tienen perfiles en redes sociales y que el principal uso de sus dispositivos conectados a internet es, precisamente, navegar por estas redes, el 47% de ellos nos dicen que les dan igual, que no piensan que sean ni buenas ni malas. Mayor motivo para, dentro de lo razonable, controlar el uso que hacen de las mismas.

Otro de los usos de las nuevas tecnologías que prefieren muchos  jóvenes es el de los videojuegos. De hecho, casi dos de cada tres juegan con sus móviles o consolas. En este caso sí hay enormes diferencias entre chicos (juega el 90%) y chicas (40%). Y, curiosamente, también entre edades, pues juegan mucho más los alumnos de primaria (71%) que los de los últimos cursos de la ESO (52%). Eso sí, al menos, este uso parece estar más controlado en casa, pues casi el 60% juega menos de una hora diaria. Pero debe ser una hora bastante intensa, pues el 40% reconoce haberse sentido molesto si sus padres interrumpen su partida, y el 45% se enfada cuando pierde.

Con estos datos se demuestra que nuestros jóvenes viven en un mundo digital, y sobre todo que el uso de las nuevas tecnologías debe ser controlado por los adultos. Que para un tercio de los jóvenes sea incómodo no tener el móvil cerca, que el 20% controle sus redes sociales mientras estudia o está en clase, o que el 45% considere que hace un uso excesivo de las tecnologías, deja bien a las claras porqué se habla de una cada vez mayor dependencia a la red. Los adultos no podemos ser espías de nuestros hijos, pero si debemos estar muy cerca de ellos para su seguridad.

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