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Salvavidas inseguro... el peligro está en el agua

 

Realizado con el patrocinio de la Consejería de Salud y Política Sociosanitaria de la Junta de Extremadura
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Salvavidas inseguro... el peligro está en el agua

08/07/2016 |Unión de Consumidores de Extremadura

 

 

En nuestro país, existen casi 600.000 piscinas, y el 90% de ellas, aproximadamente, son privadas. Y es precisamente en estos espacios privados, donde debemos estar más atentos cuando aprieta el calor y los niños buscan refrescarse en el agua. Debemos recordar que el ahogamiento es la segunda causa de fallecimiento accidental de menores en la Unión Europea.

Desde luego, los adultos tenemos que tomar conciencia de la importancia que tiene conocer los requisitos de seguridad que debe cumplir cualquier producto, máxime cuando está destinado a niños pequeños, y pensar si el precio es de verdad el criterio más importante a tener en cuenta, por encima de otros como la calidad o la seguridad. En esta ocasión, y para poner de manifiesto el generalizado incumplimiento de la normativa, hemos adquirido en tiendas “multiprecio” 13 productos que los niños suelen usar en el agua como flotadores, manguitos, chalecos y juguetes acuáticos. Nuevamente, y sin cambios en el panorama a pesar de las constantes denuncias presentadas por las asociaciones de consumidores, el incumplimiento llega al 100%.

¿Son juguetes?
En nuestro país, los flotadores de cintura son considerados, a efectos legales, como “juguetes acuáticos”, por lo que deben cumplir todas las obligaciones impuestas por la norma que regula la seguridad de los juguetes. Así, se considera juguete acuático todo aquel que está destinado a ser utilizado en agua poco profunda y que es capaz de transportar o soportar a un niño en el agua, excluyéndose expresamente los diseñados como ayudas para aprender a nadar o para ser usados en aguas profundas. En este último caso están los chalecos hinchables y los manguitos, considerados por nuestra normativa como una “ayuda para aprender a nadar” y que, en consecuencia, tienen que cumplir distintos requisitos de información.

Esta distinción es importante, pues a las menciones genéricas de cualquier producto, en uno u otro caso deben acompañarse otras, fundamentalmente advertencias relacionadas con la seguridad, que son muy útiles para usar el artículo de manera adecuada.

En nuestro estudio, el incumplimiento generalizado tiene un factor común, ya que todos los productos adquiridos vienen de China. No olvidemos que un tercio de las alertas de consumo detectadas en España durante 2015 fueron de juguetes y que de ellas, casi dos de cada tres, hacían referencia a productos fabricados en China.

De esta realidad estadística deriva nuestro primer consejo: la seguridad de nuestros niños tiene un precio, por lo que debemos comprar juguetes acuáticos o ayudas para nadar sólo en establecimientos especializados y sólo productos que hayan sido fabricados en la Unión Europea. Porque, en este caso, de nada sirve el marcado CE que tantas veces se vende como garantía de calidad y seguridad de los productos. En todos los que hemos comprado aparece este marcado y, sin embargo, todos ellos incumplen la normativa.

Qué incumplen
Uno de los principales riesgos que supone la utilización de flotadores, manguitos u otros sistemas de flotación, es que dan una falsa impresión de seguridad a los adultos, que pueden relajar sus tareas de vigilancia de los niños que están en el agua. Por eso, la norma es muy clara, obligando a todos los fabricantes a colocar distintas leyendas con advertencias según el tipo de producto.  Si es un juguete, es obligatorio que se indique que sólo puede utilizarse donde el niño haga pie y bajo vigilancia de un adulto.

Afortunadamente, esta advertencia está presente en la práctica totalidad de los juguetes analizados; pero no en todos. La norma dice que todos los juguetes acuáticos (flotadores), deben incluir la leyenda “Utilizar solo en agua donde el niño pueda permanecer de pie y bajo vigilancia de un adulto”. Sin embargo, varios de los artículos adquiridos obvian la precisión importantísima de que el niño debe hacer pie, y se limitan a requerir la presencia de un adulto. En este sentido, se da una falsa impresión de seguridad, pues parece que con ese flotador y un adulto pendiente, es suficiente para que nuestros niños estén seguros; y no siempre lo es.

Por otra parte, en los equipos para ayudar a nadar, que están obligados a advertir que no protegen del riesgo de ahogamiento, es decir, que no son un dispositivo salvavidas, el grado de incumplimiento es similar.

Así, es especialmente indicativo el chaleco de “Bestway”, pues en su etiquetado se autodenomina “chaleco salvavidas” para después afirmar, en letra de tamaño muy inferior y color menos llamativo, que “no es un dispositivo salvavidas”. Esta contradicción puede confundir a los adultos y, en consecuencia, provocar esa relajación en la vigilancia que se encuentra detrás de la inmensa mayoría de los accidentes más graves.

Otro de los incumplimientos frecuentes es la omisión de la edad mínima recomendada. Es muy frecuente que estos productos incluyan en la parte trasera del envase una tabla en la que se nos indica, de forma no muy clara, la utilidad del producto y el peso del niño para el que está recomendado. Pero resulta que, en la mayoría de ellos, se determina que es apropiado para niños de 18 a 30 kilos, que equivale, según esas mismas tablas, a una edad de 3 a 6 años; pero, al mismo tiempo, varios de ellos colocan en el mismo envase, el pictograma que prohíbe su uso para niños de 0 a 3 años; entonces, ¿este producto lo puede usar un niño con 3 años? No queda, en prácticamente ningún caso, tan claro como debería. Incluso en algún modelo de manguito, esa tabla indica que es apropiado para niños desde 2 hasta 6 años, lo que no puede hacerse según la normativa vigente.

Por otro lado, muchos de los artículos que incluyen estas tablas dicen que es apropiado para niños de 3 a 6 años, según las referencias de pesos antes explicadas, pero no explicitan que está prohibido su uso para menores de 36 meses. En este sentido, la norma es muy clara a la hora de indicar cómo hay que advertir de esas restricciones de edad: leyendas del tipo “No conviene para niños menores de 36 meses” o “No conviene para niños menores de tres años”, o el pictograma ya conocido que consiste en una señal de “prohibido” sobre la cara de un niño y la expresión “0-3”.

Conclusión
Los padres tenemos que tener claro, por tanto, qué buscar en los envases de los flotadores o manguitos que compremos a nuestros hijos. La calidad es, en estos casos, mucho más importante que el precio, sobre todo cuando en el precio hay una diferencia de menos de cincuenta céntimos, entre un flotador que cumple con los requisitos, y otro que no lo hace.

Pero también las administraciones, responsables del control de mercado, tienen una enorme responsabilidad para controlar que los productos que se encuentran a la venta cumplen con toda la normativa. En este sentido, parece evidente que esos controles fallan, porque ninguno de los productos objeto de este informe incluyen toda la información obligatoria.

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