La informática es uno de los mayores avances de este siglo, y produce importantes beneficios, pero también existe la otra cara de la moneda: los problemas que de ella derivan, siendo uno de ellos el riesgo de que tus datos personales esté informatizados sin tu consentimiento o bien que sean erróneos o estén sin actualizar. Además, también se puede dar el caso de que accedan a ellos personas no autorizadas. La Constitución Española garantiza a todos los ciudadanos el derecho al honor y a la intimidad personal y familiar, pero en ocasiones este derechos puede verse vulnerado por el uso indiscriminado de la informática. Por tanto, tu intimidad o tu vida privada pueden verse amenazadas.
Al abrir nuestro buzón nos preguntamos cómo es posible que recibamos tantos folletos, cartas, anuncios sobre ofertas de productos y servicios que no hemos solicitado y que, sin embargo, van a nuestro nombre y domicilio. Tampoco es raro recibir encuestas solicitando información sobre nuestras costumbres o valoración de nuestro patrimonio, o llamadas telefónicas que igualmente nos someten a preguntas muy personales.
Sin embargo, no debemos olvidar que como ciudadanos, estamos protegidos por la Ley, puesto que tenemos una serie de derechos para garantizar su intimidad que están expresamente recogidos en la Ley Orgánica 5/92, de 29 de Octubre, de regulación del tratamiento automatizado de los datos de carácter personal.
DERECHOS DE LOS CIUDADANOS.
Todos los ciudadanos tenemos los siguientes derechos:
Derecho de información: a que se nos informe de cuándo se recogen sus datos personales y el objeto para que se quieren utilizar, así como la identidad y dirección del responsable del fichero. Además, tenemos derecho a saber si esos datos personales se ceden a un tercero, cesión que debe contar con nuestro consentimiento expreso.
Derecho de acceso, rectificación y cancelación: es decir, derecho a saber de qué datos se trata y derechos de rectificación y cancelación, cuando los datos de carácter personal resulten inexactos o incompletos.
Además, hay que señalar que algunos datos de carácter personal tienen una protección especial, como, por ejemplo, aquellos referidos a ideología, religión o creencias, que sólo con consentimiento expreso y por escrito del afectado podrán ser objeto de tratamiento automatizado o aquellos datos que se refieran al origen sexual que también requieren, para ser tratados informáticamente, el consentimiento expreso del afectado.
Cualquier persona puede recabar información sobre sus datos solicitándola al Registro General de Protección de Datos. La consulta es pública y gratuita. Dicha información puede consistir en la mera consulta de los ficheros mediante visualización o en la comunicación de los datos por escrito.
Asimismo, debemos recordar que el ejercicio de los derechos de acceso, rectificación y cancelación de nuestros datos personales no podrá requerir ninguna contraprestación por nuestra parte.
¿CÓMO ACCEDEREMOS ANTE EL RESPONSABLE DEL FICHERO QUE TIENE NUESTROS DATOS?
Hay que dirigir un escrito al responsable del fichero. Para conocer su dirección nos debemos dirigir al Registro de la Agencia de Protección de Datos. Cuando sepamos a quién y a dónde debemos dirigirnos, le enviaremos un escrito con toda la información necesaria para ejercer nuestro derecho, incluyendo una fotocopia del Documento Nacional de Identidad.
El responsable del fichero remitirá la información requerida en el plazo de un mes desde la recepción de la solicitud. Y si en ese plazo no recibimos contestación, deberemos dirigirnos a la Agencia de Protección de Datos, cuya misión es garantizar el ejercicio de los derechos reconocidos en la ley, facilitando la información necesaria para su ejercicio o amparándole cuando la reclamación no sea atendida, para lo cual tiene competencias de investigación, pudiendo incluso sancionar a los responsables de los ficheros.
FORMULARIOS PARA EL EJERCICIO DE NUESTROS DERECHOS
